MISIÓN

Las Hermanas Misioneras Franciscanas de Jesús y de María tienen como misión anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios a través de obras de misericordia, promoviendo una vida más humana y fraterna.

Inspiradas en la espiritualidad bereniciana, buscan vivir y compartir el Evangelio con sencillez y humildad, sirviendo especialmente en realidades de periferia y frontera, y testimoniando el amor misericordioso de Dios en todas sus acciones.

VISIÓN

La congregación aspira a ser una presencia significativa del amor de Cristo en el mundo, creando fraternidades interculturales que reflejen la universalidad del Evangelio.

Buscan ser artífices de paz y reconciliación, promoviendo la justicia, la paz y la integridad de la creación, y colaborando en la construcción de un mundo más justo y solidario, en comunión con la Iglesia y en diálogo con todas las culturas y religiones.

EL CARISMA DE LAS HERMANAS FRANCISCANAS MISIONERAS DE JESÚS Y DE MARÍA

NATURALEZA Y FIN

Las Hermanas Franciscanas Misioneras de Jesús y de María es un Instituto de vida consagrada laical, y misionero de derecho Diocesano y como tal, de derecho canónico, regido por estas Constituciones y por el Derecho Canónico de la Iglesia Católica, como suprema autoridad. El Instituto está compuesto por mujeres, que profesan los votos para identificarse con Cristo, viviendo en fraternidad y dedicándose a la evangelización.

El fin principal del Instituto, en el seguimiento de Cristo, es la Gloria de Dios a través de la santificación de sus integrantes, mediante una vida consagrada por la profesión de los consejos evangélicos de pobreza, obediencia y castidad, tal como lo prescriben los Cánones. Y lo regulan estas Constituciones, dedicándose para ello a la evangelización «Ad Gentes» y obras misioneras entre los más pobres y especialmente entre los pueblos de África y afro descendientes.

VIDA DE UNIÓN CON DIOS

Nuestro espiritualidad parte de Cristo, que siempre le dijo «Si» al Padre, asumiendo la misión de salvar a la humanidad. Quien siendo de condición Divina se anonadó. Así mismo, el «Sí» de María, en la Anunciación y en la Encarnación, es iluminador.

El «Sí» de María en la Anunciación y el «Heme aquí» del Verbo en la «Encarnación» iluminan nuestra espiritualidad haciéndola intensamente Mariana y plenificándola en la vivencia del misterio Eucarístico. En Jesús y María descubrimos y asumimos el modelo de Vida Consagrada.